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Edadismo y comunicación. Una visión en positivo.

Me animo a escribir este post sobre una temática, el “edadismo ”, que me afecta en varios sentidos. Como profesional de la comunicación y como activista. Pero sobre todo me mira directamente a los ojos como persona que soy y que celebra su cumpleaños año tras año. Tradición que espero no se interrumpa hasta dentro de mucho.

El “edadismo” (“ageism”), es un término acuñado por Robert Butler, gerontólogo y psiquiatra. Butler definió al “edadismo” como “una combinación de tres elementos conectados. Entre ellos se encuentran las actitudes perjudiciales hacia las personas mayores, la vejez y el proceso de envejecimiento; prácticas discriminatorias contra las personas mayores; y prácticas institucionales y políticas que perpetúan los estereotipos sobre las personas mayores”. (1).

La consecuencia es que “las personas mayores tienden a adoptar una imagen negativa sobre si mismas y a comportarse de acuerdo con esta imagen. La infraestimación de las capacidades físicas y mentales de las personas mayores puede favorecer una prematura pérdida de independencia, una mayor discapacidad, mayores índices de depresión y una mortalidad anticipada en personas que, en otras condiciones, mantendrían una vida productiva, satisfactoria y saludable”. (2)

Recientemente en 65ymas.com leía una artículo de Antonio Castillejo titulado “El edadismo en la publicidad, una forma más de discriminación hacia la tercera edad”. En este artículo también expresaba su visión Helena Márquez, planner en Señora Rushmore.

Creo conveniente aclarar que estas líneas no pretenden ser una crítica al artículo, ni a las opiniones que ahí se expresan. Su análisis y denuncia contiene muchos aspectos con los que estoy de acuerdo y los ejemplos que los ilustran son aplastantes.

Pero no son los únicos. Hay otros que con la misma contundencia muestran lo contrario.

Pretendo, pues, aportar una visión desde ejemplos que se basan en el acierto y no en el error. De esta forma creo que podremos tener un escenario más completo que ayude a abrir caminos para afrontar la lucha contra el “edadismo”. Una tarea que desde mi punto de vista no pasa por censurar y perseguir palabras imponiendo un uso “políticamente correcto”, sino que sucede poco a poco a través de re-apropiarse de ellas y dotarlas de un nuevo significado en positivo. Tampoco creo que sea acertado mostrar a los mayores como víctimas. Lo importante es devolverles el protagonismo como los referentes que son para una sociedad inmersa en una constante pérdida de valores. Los mayores son imprescindibles a la hora de producir cambios sustanciales y fundamentales que vuelvan a poner la sensatez de las personas en el centro de la toma de decisiones. Erradicar el “edadismo” es una oportunidad para la victoria de otras formas de hacer desde la sabiduría, la solidaridad, la transmisión de conocimiento, el afecto, la generosidad y el orgullo.

“No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos”. — Séneca — .

Ser viejo como estilo alternativo de vida. El mercado, y por tanto la publicidad, durante estos últimos años nos ha vendido la creencia de que lo que consumimos lo hacemos de forma inteligente. Si, a mi también me entra la risa. Gracias a que todos somos “smart consumers” o “prosumers”, volamos hacinados y sin derechos en compañías “low cost”, nuestros muebles no duran ni dos sobremesas, nuestros móviles siempre caen del lado de la pantalla, nuestros barrios son el atrezo perfecto para los turistas o nuestro conocimiento interior pasa por incluir una hora para hacer “yoga”en el “Excel” de nuestra ajetreada y productiva semana.

Ante la cultura de “usar y tirar”, que nos atraviesa desde lo que consumimos hasta las emociones y las relaciones interpersonales, Adolfo Dominguez nos invita a ser viejos. Ser viejo, es una actitud filosófica y política. Plantea una parada para caminar lento, observar, desobedecer a la mayoría y tener criterio. Y para eso hay un factor fundamental; el tiempo. Mejor dicho, tenerlo o no tenerlo. Valorarlo, o no valorarlo.

Ser viejo es una actitud que desafía a lo establecido y nos invita a reflexionar sobre si nuestra adoración por todo lo nuevo e “innovador” nos hace perder a la vez nuestra capacidad de análisis y pensamiento crítico. Ser viejo, no es una cuestión de edad — en Extremadura a los niños y niñas que desde muy pequeños demuestran desparpajo e inteligencia se les llama “viejinos” — y tampoco es incompatible con ser vanguardista. Ser viejo es saber, entre otras cosas, que lo que es realmente importante en nuestra vida es siempre libre y duradero.

“Mírame, soy viejo. Pero soy feliz”.— Father & Son. Cat Stevens —

Tómate tu tiempo. Piensa. Aprende de, y con, otras personas. Father and Son” de Cat Stevens, es una canción en la que un padre y un hijo dialogan en una situación inevitable y dolorosa. El hijo quiere abandonar el hogar (originalmente para unirse a la revolución rusa) y el padre (granjero) intenta sin éxito que su hijo se quede. Es la base musical de este maravilloso anuncio, simple y difícil de olvidar. Un anuncio que básicamente nos transmite que estemos en contacto con la compleja simplicidad de las cosas importantes.

Vivimos en una sociedad que entiende la productividad desde un punto de vista excesivamente simplista. Lo único que importa es la rentabilidad económica, aunque esto suponga un auge sin precedentes de enfermedades mentales. A día de hoy son la primera causa de discapacidad mundial. Y cómo no, una gran oportunidad de negocio. (3)

Lo que vemos en el anuncio, y en su intra-historia, es productividad. Una productividad basada en la transmisión de conocimiento entre personas que parte desde los vínculos y los cuidados y que tiene un valor incalculable para el individuo y la sociedad. El “envejecimiento productivo” (4) plantea otra forma de productividad que tiene un innegable impacto “sobre las condiciones sociales y económicas, la creación de riqueza y el bien común”. Nuestros mayores nos dotan, desde su conocimiento y experiencia, de herramientas para la vida, transmiten valores de una generación a otra, nos apoyan emocionalmente e impulsan nuestro desarrollo personal. Pero también nos señalan el camino para dejemos de “hacer cosas porque hay que hacer cosas” y que “apostemos por una participación significativa en proyectos que den sentido al día a día de nuestras vidas”.

Nada impide que sigamos su ejemplo y lo repliquemos. El propio Stevens muchos años después reflexionando sobre su canción en una entrevista manifestó : “recientemente la he vuelto a escuchar y me di cuenta de que hablaba el padre del padre del padre del padre del padre de mi padre “.

Nada es lo que parece. Ni lo que dicen que parece. El acceso y el uso de la tecnología no se escapa del simplismo.

En 2001, un año después del famoso efecto 2000, un tal Prensky se sacó de la manga que el mundo se dividía en dos: “nativos digitales” e “inmigrantes digitales”. Los primeros eran todos aquellos que habían nacido rodeados de dispositivos digitales, los segundos éramos todos los que la tecnología nos había pillado ya entraditos en años. Prensky, sostuvo que los jóvenes que han nacido en la era digital por el mero hecho de estar rodeados de dispositivos saben utilizar la tecnología casi de manera innata. Es decir, todos los que vivimos en una ciudad por estar rodeados de calles, edificios y puentes, tenemos un profundo conocimiento de urbanismo, arquitectura e ingeniería.

 

 

Prensky crea sesgos, los que si y los que no, en un discurso que carece de sentido pero que es presentado como si lo tuviese. Es el sino del tiempo que vivimos. Estamos rodeados de “humólogos” y “charlatanes”. No importa la verdad, lo que importa es crear un espectáculo manipulando los hechos con un solo objetivo, el beneficio propio. Los publicitarios, sabemos bastante de esto. Y por desgracia, intelectuales, artistas, periodistas, científicos, filósofos, han aprendido, y mucho, de los publicitarios.

Aunque las premisas de Prensky han sido muy perjudiciales para el desarrollo de conocimientos, destrezas y habilidades de los mayores — pero sobre todo de los propios jóvenes — , estas han sido ampliamente refutadas y a día de hoy no tienen ninguna validez. (5)

Vuelvo al concepto de aprender de y con otros. Creo que si hay algo innato en el ser humano es compartir conocimiento. Y la tecnología no solo nos lo permite sino que ha servido para crear un bonito flujo de intercambio de conocimiento entre jóvenes y mayores.

La realidad, no extrapolable, de lo que he vivido impartiendo clases para mayores sobre TIC, es que los mayores, como en el anuncio, te descolocan. No tienen ningún problema a la hora de utilizar estas tecnologías y las entienden como una herramienta que adecuan a sus necesidades, y no al revés. Desde mi punto de vista detrás de este uso de la tecnología se adivina un criterio sensato y un pensamiento avanzado del que tarde o temprano tendremos que aprender todos. (6)

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Come bien, ama mejor. . “La Marquina” es la abuela de Miguel, el dueño de un restaurante situado en Lavapiés, Madrid. Es aquí donde conversando con una amiga surgió la idea de escribir este post.

La vida es aprender”, me dice al otro lado del teléfono Miguel. “A día de hoy en la cocina contamos con mucha tecnología pero el conocimiento mana de la transmisión oral entre generaciones”. Me cuenta que de niño siempre andaba curioseando en la cocina mientras su abuela cocinaba. Sus recuerdos están llenos de olores, sabores, texturas. Su aprendizaje parte de observar y de un diálogo íntimo lleno de preguntas y respuestas en forma de trucos, fórmulas y el toque personal que su abuela daba a cada plato. Mejor dicho, da. Aunque su abuela ya prácticamente no cocina, ni recuerda las recetas, lo hace, en cierta forma, a través de Miguel. “Una de mis preocupaciones es que esos conocimientos se integren en la propuesta de la cocina que hago y que esa transmisión generacional no se pierda y continúe”.

En la era de la ascensión a los cielos del concepto emprendedor — Miguel, lo es — este ejemplo bien puede demostrar el valor económico al que un poco más arriba hacía referencia. Esta pieza mínima de comunicación, la tarjeta de visita, que sobrevive contra todo pronóstico en la sacrosanta era digital, es una forma de visibilización del impacto que tienen las personas mayores, y en especial las mujeres, en la sociedad, la economía, la salud mental y en lo más profundo de las relaciones personales entre generaciones.

Ajenos a todo esto, instituciones y políticos insisten en ejercer un discurso violento que parte de premisas falsas contra los mayores. “Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía global” dijo en su momento Lagarde (FMI).

Lagarde, además de pasar de puntillas sobre su propia edad, ignora que millones de personas ante el vacío del fracaso, la bancarrota personal y la nada, hemos encontrado una red solidaria, económica y de afectos, tejida con amor y generosidad por los propios mayores.

Creo que conviene tenerlo en cuenta a la hora de ponerle cara, y arrugas, al mantra político que proclama; “la recuperación económica ha sido gracias al esfuerzo de todos”.

 


(1) A History of Ageism Since 1969. W. Andrew Achenbaum. https://www.asaging.org/blog/history-ageism-1969

(2) LOSADA BALTAR, Andrés (2004).”Edadismo: consecuencias de los estereotipos, del prejuicio y la discriminación en la atención a las personas mayores. Algunas pautas para la intervención”. Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 14. [Fecha de publicación: 28/02/2004]<http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/losada-edadismo-01.pdf>

(3) Scaling-up treatment of depression and anxiety: a global return on investment analysis https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(16)30024-4/fulltext

(4) Envejecimiento productivo: la provisión de cuidados de los abuelos a los nietos. los nietos. Implicaciones para su salud y bienestar. Informe de investigación para el INSTITUTO DE MAYORES Y SERVICIOS SOCIALES (IMSERSO) 09 de diciembre de 2008

(5) Preparing for Life in a Digital Age: the IEA International Computer and Information Literacy Study International Report https://research.acer.edu.au/ict_literacy/8/

(6) El País. 12/Mar/2017. El futuro de la educación: el 65% de no-sé-quién va a hacer no-sé-qué. Mariano Fernández Enguita.

https://elpais.com/elpais/2017/03/10/hechos/1489146364_790212.amp.html

 

Santiago López

Communication. Technology. Brand

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