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Edadismo: por qué es un buen momento para apostar por el talento sénior

¿Sabías que el paro entre los mayores de 55 años se ha triplicado en España desde 2008, y asciende a más de medio millón de personas? Lo peor es que el 75% de estos profesionales considera que ya no volverá a trabajar porque no hay espacio para ellos en el mercado laboral. Se trata de una de las consecuencias más visibles del edadismo, o discriminación por edad, como también se le conoce. Un fenómeno que ha cobrado fuerza en las últimas décadas, impulsado por el vertiginoso avance de la tecnología y la creencia cada vez más extendida de que a medida que envejecemos nos volvemos incapaces.

Si bien el término se ha hecho mucho más patente en el ámbito de la contratación laboral, engloba todas aquellas creencias, estereotipos y prejuicios que discriminan a las personas por su edad. Desestimar a las personas de más edad porque “no entienden de tecnología”, “no tienen las habilidades que se valoran hoy en día” o “no rinden lo suficiente”, también es una forma de edadismo. Que si bien suele pasar más desapercibida, cobra una alta factura emocional a las personas mayores, a la vez que limita el crecimiento empresarial.

¿Por qué deberíamos poner coto al edadismo en las empresas?

Vivimos en una sociedad en la que se le concede gran valor a la inmediatez, la creatividad y los resultados que pueden ofrecer los más jóvenes. Un mundo que considera que el talento joven es el presente y el futuro. Y por tanto, se centra en potenciarlo. Por el contrario, deja cada vez más de lado al talento sénior, porque cree que los mayores no tienen nada que aportar puesto que no están adaptados a los tiempos modernos.

Lo que pasamos por alto es que precisamente ese talento sénior es el que ha sentado las bases de muchas de las empresas que existen hoy, y por tanto, atesora una sabiduría y experiencia invaluables.

Permitir o incentivar el edadismo en las empresas es una manera de negar u obviar todo lo que el talento senior ha aportado y puede seguir aportando a una organización. Es una forma de silenciar lo que tienen que decir las personas mayores y recluirlas como si fuesen seres inservibles para una sociedad a la que ya nada tienen que ofrecer. El problema es que al hacerlo, recrudecemos aún más los efectos que puede tener el envejecimiento en la autoimagen y laceramos la autoestima y la autovaloración de esos profesionales. Así, comenzarán a creer que en realidad no tienen nada que aportar, entrando en un círculo vicioso en el que mientras más rechazados se sienten, menos se esfuerzan por seguir creciendo como personas.

Contar con el brío joven no quita perderse el valor de la experiencia

Y aunque probablemente sean ellos quienes se lleven la peor parte, sintiéndose menospreciados, lo cierto es que ese ciclo destructivo y discriminatorio también arrastra a las empresas. Una organización que permite o incentiva la discriminación por edad en su plantilla es una compañía que cuenta con el impulso y el brío que ofrece el talento joven, pero que carece de la experiencia y la sabiduría que atesora el talento sénior. Esto puede abrirle las puertas al rápido crecimiento que prometen las nuevas tecnologías y tendencias en el mercado; pero en cambio puede limitar y/o parcializar su visión del mundo y borrar de un plumazo todo su pasado e historia.

A la larga, una empresa en la que el edadismo ha plantado bandera está abocada a no tener clara su esencia, ni una misión bien definida, ya que estas se modifican una y otra vez en la búsqueda incesante de nuevos talentos jóvenes para adaptarse a un mundo en constante transformación. De esta manera, podrá ganarse un lugar en el mercado, pero será incapaz de crear un sello empresarial estable en el tiempo que realmente represente la visión de la organización y de sus empleados.

Todo lo que el talento sénior puede aportar al crecimiento empresarial

Es cierto que a medida que pasan los años, vamos perdiendo algunas habilidades cognitivas. Nos cuesta más aprender nuevos conocimientos porque nuestra mente se ralentiza, tenemos una peor capacidad de memoria y una menor rapidez intelectual. Además, con la edad solemos apegarnos más a los caminos que ya hemos recorrido y apostar por las soluciones que conocemos. Lo que en ocasiones, puede llevar a estancarnos y limitar nuestra adaptación.

Ni todas las personas experimentan el envejecimiento de la misma manera ni todos los cambios cognitivos son negativos. Bien aprovechado, el talento senior también puede aportar al crecimiento de la empresa y sus empleados.

Imprime autenticidad a las relaciones laborales

El paso de los años concede esa madurez psicológica que nos permite conocernos mejor y saber lo que queremos y lo que no. Lo que nos brinda la seguridad y autoconfianza que necesitamos para mostrarnos tal cual somos. Eso explica por qué las personas mayores suelen ser más auténticas en la relación con sus compañeros, a la vez que le imprimen una mayor cuota de sinceridad, cercanía, respeto y confianza.

Brinda soluciones más fundamentadas

Con la edad se desarrolla la inteligencia cristalizada. Un tipo de inteligencia basada en el aprendizaje que, entre otras ventajas, permite encontrar soluciones más sólidas y fundamentadas. Esto sumado a la sabiduría que les otorga la experiencia y la resiliencia que se desarrolla con los años, hace que las personas de más edad en la empresa puedan aportar a los proyectos una visión diferente, más previsora y cauta; que sumada a la visión renovada del talento joven puede ser clave para encontrar el equilibrio.

Contribuye a la resolución de conflictos

Las personas mayores suelen desarrollar una mejor inteligencia emocional, lo que hace que tengan una habilidad especial para analizar las emociones, controlar sus sentimientos y brindar apoyo emocional a sus compañeros. Además, con el tiempo también aprenden a ser más tolerantes, lo cual puede convertirse en una excelente baza para utilizar el talento sénior como un recurso mediador en los conflictos en la empresa.

Fomenta el compromiso empresarial

Al tratarse de personas que tienen sus metas en la vida más claras y saben lo que quieren, los profesionales de más edad tienen una mayor disposición a comprometerse con la visión de la empresa y colaborar en un objetivo conjunto. Esto les hace sentirse más motivados con su trabajo y ser más fieles a su empleo, reduciendo así el riesgo de rotación dentro de la plantilla.

¿Cómo aprovechar la experiencia del talento sénior?

Invertir en el talento sénior va mucho más allá de contar con una representación de profesionales de mayor edad en el equipo de trabajo y puestos de dirección o disponer de un plan de equidad para impulsar la contratación de las personas mayores. Significa impulsar una cultura empresarial más abierta y comprometida con la diversidad generacional que ponga el foco en el desarrollo del talento sénior y se centre en aprovechar todo lo que puede ofrecer. ¿Cómo conseguirlo?

1 – Apuesta por equipos intergeneracionales

Apostar por la creación de equipos multigeneracionales es una excelente manera de implicar al talento sénior en la organización y animarle a seguir aportando a la empresa. De esta manera, estimulas una continua retroalimentación entre los profesionales más jóvenes y los mayores; en la que los jóvenes les enseñan a adaptarse y trabajar con las nuevas tecnologías y los mayores aportan su experiencia y conocimientos. Un excelente recurso para potenciar el crecimiento empresarial.

2 – Invierte en la formación del talento sénior

Muchas empresas suelen tirar la toalla en lo que respecta a la formación del talento sénior. Sin embargo, invertir en su capacitación es una excelente manera de ayudarles a adaptarse a los tiempos modernos y seguir fomentando su desarrollo profesional. Se trata de una buena alternativa para aportarles los conocimientos y herramientas que necesitan para mejorar su rendimiento y sacar a relucir su mejor versión profesional.

3 – Céntrate en las fortalezas

Cuando pensamos en el talento sénior, lo primero que nos salta a la mente es su incapacidad para adaptarse con rapidez a los cambios modernos, aprender a trabajar con las nuevas tecnologías o asumir nuevos métodos de trabajo. Sin embargo, si en lugar de centrarnos en sus debilidades nos enfocásemos en sus fortalezas y todo lo que tienen que ofrecer a la empresa, seguramente seríamos capaces de aprovechar más su experiencia y conocimientos.

4 – Fortalece el compromiso del talento joven

Muchos jóvenes creen que las personas mayores no comprenden los tiempos modernos y ya han brindado todo lo que podían en su profesión. Lo que les lleva a desestimar el talento sénior. No obstante, si en realidad queremos aprovechar lo que tienen que ofrecer los profesionales de más edad es fundamental animar a los jóvenes a ver el talento sénior con otros ojos, abrir su mente a todo lo que estos profesionales pueden aportarles y comprometerse a encontrar puntos en común que puedan resultar desarrolladores para ambos.

5 – Favorece la conciliación familiar y laboral

Contar con un plan de conciliación personalizado y ajustado a las necesidades de cada empleado puede ser un buen recurso para facilitar la implicación y el compromiso del talento sénior en la empresa. De esta manera, los empleados serán capaces de compaginar mejor sus responsabilidades y obligaciones laborales y domésticas con su cuidado personal. Lo cual les aliviará la pesada carga que llevan sobre sus hombros, haciendo que se sientan más comprometidos y mejoren su rendimiento.

Nunca es tarde para recuperar el talento sénior y aprovechar todo lo que tiene que aportar a la empresa. Sin embargo, si en realidad queremos cultivar el talento sénior y utilizarlo para potenciar el crecimiento de la empresa es fundamental ir un paso más allá. Esto es, deshacernos de los estereotipos y creencias que nos acompañan y abrir nuestra mente a abrazar lo que puede brindarnos la experiencia y la sabiduría que concede la edad.

Equipo de TherapyChat liderado por Aída Rubio, Head of Clinical Content de TherapyChat.

 

FONTE: https://www.observatoriorh.com/

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