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El edadismo, una “pandemia en la sombra” que se ha agravado con el coronavirus

HelpAge Internacional publica un informe sobre Covid, violencia, abuso y abandono de los mayores

HelpAge International ha publicado un nuevo informe que en esta ocasión lleva por título Enfrentarse a la pandemia en la sombra: Covid-19 y la violencia, el abuso, y el abandono de las personas mayores. Se trata de un documento que muestra cómo las medidas adoptadas para frenar la pandemia han aumentado el riesgo de que las personas mayores se enfrenten a situaciones de violenciaabuso o abandono.

El trabajo se ha basado en la experiencia de personas mayores que viven en Malaui, Moldavia y Pakistán. Con sus propias palabras, aquellas personas que están en riesgo o han experimentado violencia, abuso o abandono describen el impacto que la pandemia está teniendo en sus vidas.

El informe destaca que no se está haciendo lo suficiente para frenar o prevenir las situaciones de violencia, especialmente en el ámbito doméstico, y los servicios de apoyo no han logrado proteger de forma adecuada los derechos de las personas mayores.

En Moldavia, se reconoció que las mujeres mayores y con discapacidad tienen un mayor riesgo de sufrir violencia de género durante la pandemia y, por ello, se han establecido programas dirigidos explícitamente a estos grupos. Sin embargo, los gobiernos de Malaui y Pakistán no están considerando adecuadamente la prevención y respuesta a la violencia, el abuso y el abandono de las personas mayores en sus planes de respuesta y recuperación frente al Covid-19.

Además, el informe ofrece hallazgos y recomendaciones diseñadas para asegurar que las acciones para prevenir y responder a la violencia sean completamente inclusivas para las personas mayores, permitiéndoles participar de manera significativa como agentes de cambio en los esfuerzos para una mejor reconstrucción.

Esta investigación de HelpAge revisó evidencia de África, Eurasia y Medio Oriente, y entrevistó a representantes de los servicios de apoyo de primera línea y proveedores de servicios gubernamentales. Sin embargo, las lagunas significativas en la recopilación, el análisis y la notificación de datos sobre la violencia, el abuso y el abandono de las personas mayores contribuyen a su invisibilidad crónica. Estas lagunas obstaculizan una prevención y una respuesta más eficaces e inhiben la conciencia de la magnitud de esta amenaza para las personas mayores.

Principales conclusiones

Una nueva investigación en Malaui, Moldavia y Pakistán, junto con información de evidencia más amplia, demuestran que la Covid-19 y las medidas del gobierno para prevenir su propagación están provocando una serie de consecuencias adversas para los individuos y las comunidades, al crear nuevos riesgos y al agravar aquellos ya existentes para las personas mayores en relación con la violencia, el abuso, y el abandono.

En medio de la pandemia, los gobiernos no están proporcionando a las personas mayores acceso a todas las opciones de servicios de apoyo adecuados, incluidos los servicios ante la violencia doméstica y de género.

Los gobiernos no han logrado solucionar los importantes vacíos que hay en la recopilación, el análisis y el reporte de los datos sobre todos los tipos de violencia, abuso y abandono que experimentan las mujeres y los hombres mayores. Esto dificulta la efectividad de la prevención y la respuesta, y también dificulta que haya mayor sensibilización.

La investigación revela cambios en la naturaleza, el tipo y la gravedad de la violencia en el ámbito doméstico a lo largo de la pandemia.

Con la investigación y revisión de evidencia secundaria se encontró que, durante la pandemia, los servicios de apoyo fueron interrumpidos y no tuvieron suficiente financiación.

Edadismo, “pandemia en la sombra”

Desde el inicio de la crisis por la Covid-19, ha habido un gran aumento en los casos reportados de violencia de género a nivel mundial, específicamente de violencia doméstica. La ONU lo denominó “pandemia en la sombra”.

El edadismo, omnipresente antes de la crisis, se ha agravado durante la pandemia. El Policy Brief de la Secretaría General de la ONU sobre la Covid-19 y las personas mayores reconoce que “está aumentando el edadismo arraigado, incluyendo la discriminación por edad y la estigmatización de las personas mayores. Es preocupante que los comentarios y los discursos de odio dirigidos a las personas mayores hayan surgido en el discurso público y en las redes sociales como expresiones de resentimiento intergeneracional”, sostiene en informe.

En los tres países estudiados se observó un aumento de las actitudes discriminatorias y perjudiciales hacia las personas mayores, un factor de riesgo de violencia, abuso y abandono.

Este fue el caso particular de las mujeres mayores en Pakistán. El pakistaní Centro de Recursos de Protección Social (SPRC) condujo una encuesta con personas mayores durante la pandemia, en la cual se encontró que el 50% de las mujeres mayores se sienten discriminadas (comparado al 32% de los hombres mayores).

En comparación con los hombres mayores, las mujeres mayores sienten también que tienen mayor probabilidad de ser estereotipadas (63% comparados a 68% por ciento, respectivamente).

Los comentarios de los representantes del gobierno en Moldavia agravaron el edadismo existente al promover estereotipos negativos de las personas mayores. Por ejemplo, el director de la Agencia Nacional para la Salud Pública habló de las personas mayores como una “carga para la sociedad” y luego se vio obligado a renunciar.

Las personas mayores y los proveedores de servicios también han informado de casos en que se presentan estereotipos negativos en los medios de comunicación.

El edadismo interno (la creencia implícita que tiene una persona mayor de que no es importante y que debe renunciar a su bienestar en pro de las personas más jóvenes) puede dar lugar a que sea menos factible que las personas mayores exijan sus derechos durante la pandemia. Se encontraron ejemplos de edadismo interno en Pakistán y Moldavia.

En Moldavia, los entrevistados dijeron que las personas mayores diagnosticadas con COVID-19, aquellas que están enfermas y las que han sido tratadas por Covid-19 (y sus parientes), han sido estigmatizados en sus comunidades, sobre todo por los vecinos.

Las personas mayores también han experimentado discriminación por edad en su lugar de trabajo durante la pandemia en Malaui. No está claro qué tanta autonomía han tenido cuando deciden dejar de trabajar debido a su alto riesgo de enfermedad grave y muerte por Covid-19.

La crisis agravó las limitaciones preexistentes de los servicios de apoyo para las personas mayores, llevando a los servicios esenciales a un punto crítico y exponiendo la falta de proyección y preparación para esta clase de alteraciones en todo el sistema. Esto ha conllevado al incumplimiento de la adecuada protección de los derechos de las mujeres y los hombres mayores que experimentan o están en riesgo de violencia.

La investigación proporciona cierta evidencia para sugerir que la prevención y respuesta frente a la violencia, el abuso y el abandono de personas mayores no se tienen en cuenta adecuadamente en los planes de respuesta y recuperación de la Covid-19.

Por último, es vital, refiere el informe, que haya una mejor comprensión de cómo los impactos sistémicos (como el Covid-19) afectan la violencia, el abuso y el abandono de las personas mayores, en toda su diversidad, para diseñar e implementar políticas y programas efectivos que prevengan y respondan mejor a crisis de salud similares en el futuro.

Sin ayuda para las personas mayores

Si bien los servicios de apoyo, incluidos los servicios ante la violencia doméstica y de género, son limitados para todas las edades, la pandemia ha puesto de manifiesto la marginación de las personas mayores de estos servicios.

En los tres países estudiados hay servicios de apoyo escasos para las personas mayores. Además, los sobrevivientes mayores y personas en riesgo, especialmente en áreas rurales, no tienen acceso a la totalidad de los servicios (gubernamentales o no gubernamentales), como lo es el asesoramiento psicológico.

Las deficiencias al proveer justicia, apoyo social y servicios de salud destacan la necesidad de desarrollar mecanismos más amplios para prevenir y responder a la violencia, al abuso, al abandono de las personas mayores.

Las conversaciones con los proveedores de servicios en los tres países revelan una comprensión limitada de la distinción entre las definiciones de maltrato a personas mayores, de violencia de género, y de las distintas formas de violencia, abuso y abandono de las personas mayores. También revelan una carencia de especialistas necesarios en este campo.

El hecho de no tener en cuenta la relación entre la edad, el género y la violencia puede dar lugar a que los sobrevivientes mayores sean pasados por alto en los sistemas para atender el abuso a las personas mayores y violencia doméstica. En los lugares donde hay servicios disponibles, los mecanismos limitados de participación comunitaria impiden que los sobrevivientes mayores permanezcan informados sobre cuáles servicios de apoyo están disponible y cómo acceder a ellos.

Las conversaciones con los proveedores de servicios en Pakistán revelan que no hay ningún esfuerzo dedicado a informar a las personas mayores sobre los servicios de apoyo disponibles a través de plataformas comunitarias y otros canales. Por ejemplo, no ha habido ningún esfuerzo concertado para informar a las personas mayores, incluidas aquellas con discapacidad, sobre la línea de atención policial o para facilitar su acceso a los servicios de apoyo proporcionados a través de la tecnología digital.

FONTE: 65YMÁs

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